Una grave situación ambiental y de seguridad está afectando a los vecinos de Choroico y Tronlico, comunidades rurales ubicadas en la comuna de La Unión. De acuerdo con la denuncia realizada por los vecinos, al menos seis pozos de extracción de lastre están operando ilegalmente en la zona, generando serios problemas tanto para el medio ambiente como para la seguridad vial.
Lorna Márquez y Miguel Márquez, dos de los voceros de esta denuncia, señalaron que solo uno de estos pozos cuenta con los permisos correspondientes, mientras que los demás funcionan sin ninguna autorización. La situación se complica aún más debido a que, según los vecinos, en uno de estos pozos se están arrojando aguas con materia fecal provenientes de la ciudad de Osorno, las cuales se filtran directamente al suelo y afectan las napas de agua que abastecen a la comunidad.»Lo que está ocurriendo es grave. Es el agua que usamos para vivir, y ahora estamos expuestos a una posible contaminación», explicó Lorna Márquez.
Los pozos ilegales no solo afectan la calidad del agua, sino que también han causado un daño irreversible al suelo agrícola de la zona, donde grandes excavaciones han dejado hoyos que no se recuperarán nunca. Los vecinos denuncian que el área se está deteriorando y que las autoridades no están tomando medidas para detener la actividad.
Además, Miguel Márquez señaló que los camiones que operan en estos pozos no están cumpliendo con las normativas básicas de seguridad, lo que pone en peligro la integridad de los conductores y peatones. Los camiones circulan sin mallas de protección y con menos ejes de los permitidos, arrojando piedras que han dañado vehículos y deteriorado recientemente las rutas pavimentadas.»El tránsito pesado y el polvo que generan son un riesgo constante para todos. No solo afectan los vehículos, también a los niños que van en furgones escolares y a las personas que transitan por aquí», indicó Miguel Márquez.
La denuncia también ha resaltado el daño al bienestar general de los habitantes, que ya no pueden caminar tranquilos ni permitir que los niños anden en bicicleta. El ruido constante, el polvo y el tránsito de camiones pesados han deteriorado gravemente la calidad de vida en la comunidad. Además, las comunidades mapuche de la zona y la escuela rural de Choroico están entre los más afectados por estos problemas. Los vecinos, junto a Lorna y Miguel Márquez, piden a las autoridades locales y regionales que tomen cartas en el asunto, exigiendo una fiscalización más estricta y el cierre de los pozos ilegales. «No pedimos nada extraordinario, solo que respeten la vida y la seguridad de las personas que vivimos aquí», concluyeron.
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