El texto relata la donación del archivo fotográfico a color de Hernán “Nano” Vallejos al Archivo de La Unión, una colección de entre 140.000 y 210.000 imágenes tomadas durante 31 años. Este material completa la memoria visual del pueblo, hasta ahora dominada por fotografías en blanco y negro, devolviendo a la comunidad una dimensión más vívida y emocional de su historia.
Se destaca el valor de la fotografía como un acto significativo en el pasado, en contraste con su uso actual más inmediato y desechable. Las imágenes rescatadas permiten a las personas reconectarse con su identidad, su familia y su pertenencia, especialmente frente a la pérdida de recuerdos por incendios, mudanzas u otros conflictos.
La historia de Nano comienza tras el terremoto de 1960, cuando se vincula al mundo fotográfico siendo adolescente, llegando a convertirse en uno de los fotógrafos más prolíficos de la región. Su archivo se caracteriza por un orden meticuloso que hoy facilita su digitalización y acceso público.
El proyecto ha generado un fuerte impacto comunitario: miles de visitantes, miles de testimonios en audio y múltiples historias personales recuperadas. La comunidad ha defendido activamente la iniciativa, transformándola en un ejemplo de rescate patrimonial y memoria colectiva.
Finalmente, la donación representa tanto un acto de desprendimiento personal como una liberación para el propio fotógrafo, y un legado invaluable para el pueblo: la posibilidad de reencontrarse con su historia, ahora también en color.
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