Desde el Laboratorio de Entomología de la Universidad Austral de Chile entregan recomendaciones para reconocer esta especie que habita desde la región de Coquimbo hasta Magallanes y que actualmente se encuentra en peligro de extinción.

En las avenidas, jardines y espacios comunes de la Universidad Austral de Chile (UACh) es posible apreciar la llegada de la primavera, gracias al florecimiento de azaleas, magnolias y pieris, entre otras plantas que adornan la universidad. Alrededor de ellas se pueden encontrar abejorros y en plena labor polinizadora.
El Bombus dahlbomii, conocido como abejorro colorado chileno o “moscardón”, es la especie de abejorro nativa más grande de Chile y un actor fundamental en la polinización de numerosas plantas nativas y cultivadas. Habita desde la región de Coquimbo hasta Puerto Williams y actualmente enfrenta una serie de amenazas que ponen en riesgo su supervivencia, entre ellas la competencia y transmisión de enfermedades por el abejorro europeo invasor (Bombus terrestris).
Al respecto, Leticia Silvestre encargada del Laboratorio de Entomología de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la UACh, entrega recomendaciones claves para detectar y proteger al abejorro colorado. El 2016 apareció en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Para contextualizar sostiene que los abejorros son insectos que pertenecen al orden Hymenoptera, familia Apidae; se caracterizan por poseer dos pares de alas membranosa, tener un cuerpo bien robusto y piloso, además de estructuras especializadas en el tercer par de patas para colectar polen.
“El abejorro chileno y el europeo, pueden visitar flores similares, ambos se destacan por su comportamiento de ‘polinización por vibración’, que facilita la liberación del polen de las flores. Bombus dahlbomii se asocia a varias plantas nativas de nuestro entorno como por ejemplo el Copihue. Sin embargo, Bombus terrestris suele dañar las flores de algunas especies al momento de buscar néctar, es por esta conducta que se le conoce como un ladrón de néctar. Esta acción evita el contacto con estructuras reproductivas de la flor, por lo tanto, impide a la reproducción de las plantas”, detalló la profesional.
Si de recomendaciones se trata, la doce Agronomía UACh sostiene que no deben ser capturados y molestados, es necesario cuidar sus nidos y fomentar el uso de huertos comunitarios. Como dato comentó que las plantas aromáticas como la lavanda, menta, poleo u otras que aportan néctar y polen colaboran con su alimentación.

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