Con profunda tristeza y en medio de la larga búsqueda por justicia, la familia de Julia Chuñil Catricura dio a conocer nuevos antecedentes que marcan un giro en la investigación de su desaparición, ocurrida hace casi un año.
En un punto de prensa realizado este martes, con la presencia de las abogadas representantes, organizaciones de derechos humanos como el Comité de Ética contra la Tortura y Amnistía Internacional, además del hijo y vocero de la familia, Pablo, se expuso una prueba clave: una interceptación telefónica en la que el principal sospechoso, Juan Carlos Morstadt Anwandter, le habría confesado a su padre que a Julia “la quemaron”.
La familia acusó que este antecedente contrasta con lo que consideran un “montaje” de la Fiscalía para inculpar a los propios hijos de la víctima, mientras se ignoran las evidencias que apuntan contra Morstadt, dueño del predio donde desapareció Julia.
“Estamos viviendo un dolor inmenso, porque a casi un año de no tener a Julia con nosotros, se confirma lo peor. Pedimos respeto en estos momentos y exigimos que se investigue a fondo, que esta persona diga dónde está Julia para poder darle el descanso que merece”, señaló su hijo Pablo en la instancia.
Asimismo, la familia convocó a la comunidad a manifestarse y exigir justicia, reafirmando que no descansarán hasta conocer toda la verdad. También denunciaron los intentos de criminalizar a los hijos de Julia y los ataques contra los animales que ella cuidaba, hechos que, aseguran, buscan desviar la atención del verdadero responsable.
Finalmente, en su comunicado, la familia recordó a Julia Chuñil Catricura como “una mujer valiente, orgullosa de sus raíces mapuches, símbolo de lucha y resistencia”, asegurando que su nombre quedará marcado en la historia de las mujeres que defendieron sus derechos con dignidad.
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