Un choque frontal entre una camioneta y un jeep dejó consecuencias fatales para una reconocida familia de la localidad turística de Las Cascadas, en la comuna de Puerto Octay. En el accidente falleció un matrimonio del sector, mientras que otras cinco personas resultaron heridas.
La tragedia ocurrió en el kilómetro 19 de la Ruta U-55, que une las comunas de Osorno y Puerto Octay, a la altura de Cancura. Personal de salud confirmó en el lugar el fallecimiento de dos ocupantes de la camioneta: Leo Paredes Hernández (56) y su esposa Cintia Daniela Barría Barrientos (39), ambos vecinos de Las Cascadas. Viajaban acompañados por su hija Martina (15 años) y el abuelo de la familia, Benedicto Barría Burgos (78 años), quienes resultaron heridos.
En el otro vehículo, un jeep, viajaban con destino a Puerto Montt Diego Espinoza (32) y su pareja Nicole García (31 años), junto a su hija de un año, que iba en su silla de seguridad. El conductor debió ser rescatado desde el interior del vehículo por personal de Bomberos, ya que quedó atrapado entre los fierros retorcidos.
La noticia del trágico accidente causó conmoción en la localidad turística de Las Cascadas, frente al lago Llanquihue.
Nicolás Arriagada, primo del conductor fallecido, indicó a El Austral que la familia se dirigía a Valdivia, con una parada previa en Osorno. «Ellos salieron desde Las Cascadas para ir a Valdivia, pero antes iban a pasar a Osorno. Mi primo era un conocido mecánico y bombero, mientras que su esposa era emprendedora y dirigenta ligada al ámbito de la salud. Su hija y el abuelo estaban siendo atendidos en el hospital. Ahora estamos a la espera de los trámites legales para retirar sus cuerpos del Servicio Médico Legal (SML) y velarlos en el cuartel de Bomberos de la villa lacustre», relató.
La Primera Compañía de Bomberos de la villa también expresó su pesar mediante un comunicado. «Con profundo dolor y tristeza, la Primera Compañía de Bomberos de Las Cascadas despide a quien fue no sólo un valiente camarada, sino también un hermano de ideales y servicio. Leo no sólo fue un voluntario comprometido y siempre dispuesto, sino que también ejerció con responsabilidad y entrega el cargo de tesorero de nuestra compañía, demostrando en todo momento su amor por esta institución y su dedicación al servicio público. Hoy nuestras sirenas no suenan para acudir a una emergencia, sino para honrar la memoria de quienes ya no están. Su legado como bombero, amigo y ser humano vivirá por siempre en nuestros corazones
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